El desastre ecológico de Aznalcóllar

 

4. Contaminación de los suelos

En la tabla 6 resumimos las concentraciones de metales pesados en los suelos contaminados.

Al comparar los contenidos de los suelos contaminados con los de los suelos no afectados y con los de los lodos (tabla 7), podemos diferenciar tres tipos de comportamientos.

Grupo I Elementos contaminantes. Son los elementos que llegan con los lodos en altas concentraciones y al comparar sus contenidos en los suelos contaminados con respecto a los suelos inalterados se observa que se han concentrado, son: As, Cu, Zn, Pb, Sb, Bi, Tl y Cd.

Grupo II Elementos no contaminantes. Existe otro grupo de metales que a pesar de encontrarse en el vertido en cantidades mayores a las de los suelos no contaminados, no se han concentrado en los suelos, es el caso del Ba, Co, Mo, Sn, In y Hg.

Grupo III Elementos no contaminantes. Finalmente para otros metales su concentración en el vertido era similar o inferior a la que presentaban en los suelos inalterados, y sus concentraciones apenas se han modificado en los suelos contaminados, son: Mn, Cr, Y, Th, Sc, Ni, V y U.

Dentro del grupo I, las contaminaciones más intensas han sido debidas al Sb, Pb, As, Bi y Cu, pero por su toxicidad destacan: Cu, Cd, Pb, As y Zn.

La concentración media en los suelos de todos los elementos considerados como contaminantes supera claramente los valores de referencia de los suelos no contaminados; no obstante, no todos ellos alcanzan niveles peligrosos o de intervención.

El As (valor medio = 127 mg kg-1) supera ampliamente el nivel de 20 mg kg-1 que es el de intervención en suelos agrícolas de Alemania (Kloke, 1980) y en Canadá (Sheppard et al., 1992) y también supera el de intervención en Bélgica (45 mg kg-1; Stringer, 1990), en Holanda (50 mg kg-1; NMHPPE, 1991) y el de toxicidad establecido por Kabata Pendias y Pendias (1992). De las trece muestras de suelos contaminados analizadas sólo en dos ocasiones (D y P) se alcanzan los niveles de intensa contaminación (figura 4). No obstante, todos los suelos superan o se aproximan al nivel de referencia, incluso cuando se trata de suelos no afectados por el actual vertido, lo que parece indicar la presencia de una amplia contaminación de la zona como resultado de la continua actividad minera a que ha estado sometida la región, hecho que ya ha sido considerado por Arambarri et al (1984).

El Zn (valor medio = 747,9 mg kg-1) rebasa el nivel de 600 mg kg-1, que es el de intervención para suelos agrícolas en Bélgica (Prost, 1997) y Canadá (Sheppard et al., 1992). La mitad de los suelos entran dentro de los límites establecidos para los suelos fuertemente contaminados (D, PA y P) y sólo dos de ellos (M y S) se pueden considerar libres de contaminación (figura 5).

Los contenidos medios en Cd (2,2 mg kg-1) superan ligeramente el nivel de intervención para suelos agrícolas en Bélgica de 2 mg kg-1; Adriano et al. 1997 (seis de los trece horizontes analizados se encuentran moderadamente contaminados; ver figura 6) pero no rebasan en ningún caso el nivel de intervención fijado en Holanda (12 mg kg-1; NMHPPE, 1991).

El valor medio para Cu (132,8 mg kg-1) es algo mayor que el valor de referencia de Francia (100 mg kg-1 según AFNOR, 1985) y de Alemania (100 mg kg-1 según Barth y Hermite, 1987) pero no se supera el valor de intervención fijado en Holanda (190 mg kg-1; NMHPPE, 1991) que es el mismo del ecotoxicológico de Van der Berg (1993. En sólo una ocasión se puede hablar de suelo fuertemente contaminado (figura 7), ampliándose a cinco el número de horizontes moderadamente contaminados.

En el caso del Pb, su valor medio (370,4 mg kg-1) rebasa el nivel de intervención para los suelos agrícolas belgas (300 mg kg-1, según Adriano et al. 1997), pero no supera el umbral para la intervención en Canadá (375 mg kg-1; Sheppard et al. 1992) ni el de Holanda (530 mg kg-1; NMHPPE, 1991). Sólo dos suelos (D y P) pueden considerarse como gravemente afectados (figura 8).

De cualquier forma, estos metales podrían alcanzar valores mucho más altos en un futuro muy próximo, ya que cabe esperar que conforme se produzca la oxidación de los lodos, parte de metales contenidos en ellos pasen al estado soluble y sean arrastrados al interior del suelo.

En definitiva, teniendo en cuenta la concentración en los suelos contaminados frente a los no contaminados y la peligrosidad de los contaminantes, en este vertido se ha producido una contaminación, fundamentalmente de seis metales pesados y elementos asociados: As, Zn, Pb, Cu, Cd y Tl.

 

5 Características de los suelos y el impacto de la contaminación

 

1 El accidente | 2. Los contaminantes | Características de las aguas | Características de los lodos | 3 Características de los suelos | 4 Contaminación de los suelos | 5 Características de los suelos y el impacto de la contaminación | 6 .1Contaminación primaria. 6.2 Contaminación secundaria | 7 Recuperación de la zona | 8 Referencias

 

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